INAUGURANDO SECCION




Este blog, cuyo autor es argentino, pero viviendo en Barcelona hace casi 30 años, incorporará alguna reflexión y comentarios sobre el Tango. La melodía rioplatense conocida en el mundo entero. Espero que os guste. Caso contrario, la solución será pasarlo por alto!  Solo son impresiones del Autor, que no tienen porque ser compartidas (como todas las restantes de este Blog). Sin ninguna otra pretensión.

Incorporaremos en lo posible, tambien alguna cancion o tema extraídos del YouTube fuente inagotable de ejemplos sonoros.

La 1ª trata y es una semblanza de un cantor (si, a los cantantes de Tango, se los llama "cantores"). Aquí va entonces, la PRIMERA DE LA SERIE.




ALBERTO MARINO, CANTOR. UNA SEMBLANZA

Alberto Marino. Un gran cantor de tangos.

Se llamaba de otra manera, pero es lo que menos importa. Tampoco interesa si era italiano.
De voz privilegiada como solista o en dúos antológicos, fue uno de los pocos cantantes de conservatorio que se afilió al tango en su época de oro

Con la Orquesta de Troilo que lo hizo famoso
Iba como tenor hacia la música Clásica y la ópera, pero lo fascinaron los bandoneones. Y se hizo cantor popular.

Escucharlo en grabaciones es un placer repetible y casi perpetuo, por sus delicados matices, su fraseo inconfundible y ese tono clásico con que envolvía las letras de las canciones que interpretaba. Su voz privilegiada, tuvo un apogeo mediando el siglo XX cuando entró en la orquesta de Aníbal Troilo, ese bandoneonista que tenía la rara habilidad para elegir instrumentistas y cantores. Entró, decía, en una época donde brillaban letristas, compositores, instrumentistas y cantores.
Se disputaban los escenarios orquestas como D´Arienzo, Pugliese, Caló y tantos otros derivados de estas mismas formaciones. Enrique Mario Francini, Pontier, Biagi, Osmar Maderna, De Angelis, Ángel D´Agostino, Di Sarli.

Imaginemos que coexistían en esos años, con una competencia extraordinaria. Voces como las de Ángel Vargas, Floreal Ruiz, Raúl Berón, Rufino, Alberto Podestá…

Marino, Fiorentino y Troilo
Por todo eso, no le fue fácil llegar a Marino, pero en un golpe de suerte, se probó en la Orquesta de Anibal Troilo, compartiendo un tiempo y escenario con Fiorentino (un cantor raro, extraordinario e irrepetible, siempre en el summum de la aceptación de conocedores y legos y corrió parecida suerte que Marino al hacerse solista). Su éxito en esta orquesta fue muy grande y duró hasta que Marino, decidió convertirse (para variar) también en solista. 

Un error repetido mil veces por tantos otros cantores de la época y también actuales que suelen terminar bastante mal.

Luego de dejar la Orquesta de Troilo, comenzó un derrotero interminable de giras, recitales en clubes, confiterías, colaboraciones con orquestas de poca trascendencia, con un conjunto de guitarras que lo llevó por Argentina, intentando recuperar siempre los éxitos pasados, que nunca volvieron. 
Una imagen del Cantor Marino

Su voz permaneció casi inalterable hasta su sorpresivo final.

Nos quedan en YouTube y otros portales, las inolvidables creaciones grabadas de este cantor con Aníbal Troilo y sus dúos (pocos) con Fiorentino que rozan la perfección. Sugiero escuchar el Vals “Soñar y nada más”, creación de una rara perfección. 

Hubiésemos deseado que Alberto Marino siguiera exitoso hasta el final, pero sólo las grabaciones nos permiten hacernos esa ilusión. 

No por nada, se lo llamaba y se le sigue llamando " la Voz de Oro del Tango".   Van dos "extras".

Ejemplo musical extraído de YouTube:
Un duo con otro genio: Un vals "Soñar y nada más"
Otro ejemplo:


                                  

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