miércoles, 28 de enero de 2015

VERDUGOS Y DECAPITACIONES



DECAPITACIONES y VERDUGOS


(*ver nota al final)

La alegría del verdugo. El deber cumplido...
En los yihadistas, la decapitación o corte de cabezas es una práctica normal para intentar cobrar un secuestro o librarse de un enemigo, tal como se aprecia en los escalofriantes documentos de video que nos regalan con lamentable y bastante frecuencia.


En otras religiones la lapidación de mujeres es otra forma corriente de convencerlas que se porten bien, que no sean promiscuas, respeten al Islam y al marido, aunque este las muela a golpes o las crea un animal de compañía para preñarlas y criar niños.


En occidente, créase o no, estas prácticas existen pero de otra forma un poco más sutil y menos sangrienta.


Veamos.


Nos decapitan el futuro, quitándonos la verdad, el respeto, la ilusión, el trabajo.


Nos lapidan nuestra esperanza con la constante corrupción, donde el precio del dolor lo pagamos los que no cometimos el delito.


El resultado de estas prácticas es bastante parecido. Gente descabezada en ambas culturas, que se pregunta: -¿en qué se equivocó para pasarla tan mal?


La diferencia entre una manera y otra de cometer estas ejecuciones es distinto.


El personaje decapitado por el verdugo, una vez realizado el atroz castigo, ya no sufrirá más.


En Occidente, nos decapitan y nos lapidan a diario. Y no hay un verdugo hay demasiados. Y el castigo se prolonga y no cesa.

Nuestros verdugos son los políticos de todos los partidos, que en hordas crecientes, se pelean por realizar esos trabajos y se ocupan como exquisitos e incansables verdugos, para que no nos falte el sufrimiento diario.


Políticos: Los verdugos de nuestra ilusión
En ambos casos y esto es un grado de parecido sorprendente, los verdugos de ambos tipos, sufren antes y ahora del mismo asco y descrédito popular. 

Pero hay diferencias sorprendentes: 

Antes casi nadie quería hacer ese trabajo, por eso se vestían con una túnica y no se les veía el rostro. Y venían de otros pueblos para no ser reconocidos.

Monumento merecido al político.
Ahora se pelean por aparecer en los medios a cara descubierta y sonrientes siempre listos a engañarnos con palabras huecas y acciones miserables, que muchas veces duelen más que un sable en nuestras carnes.

Tanto el verdugo que mata físicamente como el de occidente consiguen sus objetivos: o la supresión final de nuestra vida física, o la de nuestra ilusión. 

Me pregunto: -¿quién castigará a los verdugos y pondrá un poco de justicia y tolerancia en estos tiempos? 

Con estas lapidaciones y ejecuciones, en general no perdemos la vida.

Sólo perdemos (ni más ni menos) la ilusión que es el motor más importante del ser humano.
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(*)Nota: disculpen la crudeza de la foto. Es sólo una representación real de la barbarie.

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